miércoles, 11 de marzo de 2009

Sobre el uso de palabras oscuras en el poema

Recuerdo que estuve en una conferencia del poeta José Watanabe, ofrecida en el auditorio del Británico de Miraflores (afamado centro de enseñanza de ingles en Lima), que a su vez servía para homenajearle y reconocerle como uno de los poetas mas importantes de su generación en el Perú, en la cual el, muy enfático y céntrico en la idea, decía en otras palabras o las mismas, que "nunca permitiría que una palabra oscurezca su poema". En alución a que el no usa palabras "culteranas" por darles "mas nivel" a sus poemas, es decir, palabras de significancia poco conocida entre los lectores, por  que consideraba que perjudica el goze estetico del poema al interrumpir la hilacion de significados, por ejemplo para coger un diccionario y luego ensamblarla mentalmente de nuevo al poema.

Aquella audicion en vivo  me ayudo a clarificar mi propia vision de la poetica o produccion de poesia, impulsandome no en el sentido de la idea descrita, si no en sentido opuesto.

La poesia se construye en la medida que se acerca a la expresion maxima de la palabra y la oracion literaria, en relacion con su capacidad de generar en el lector la sensacion, sentimiento o idea que experimenta, con mas o menos precision, el poeta. O, lo que es mas importante, la poesia se construye en la medida que satisface la necesidad estetica, sentimental, y por que no, metafisica,  del poeta. 

En esa linea de pensamiento, puedo entonces afirmar que serviran para dicho fin las palabras mas y mejor en la medida que sean mas especificas para expresar en grado y condicion una sensacion, sentimiento o idea, lo cual obliga a oponerse a la intencion de desechar una palabra util del poema por el hecho solo de que no sea inmediata a un lector en particular o a la masa, traicionando asi la estetica final del mismo.

Respeto, admiro y disfruto la poesia de Jose Watanabe y a su persona, pero esta es mi opinion en cuanto a este aspecto de la poetica en discrepancia con el. Sea tambien un homenaje velado.




 

sábado, 10 de enero de 2009

El misterio de la ultraconciencia inconciente



Enciendes el televisor y alguien en el documental dice mientras el camarografo capta un ave merodeando en torno a un sapo venenoso: "La garza no probaria este bocadillo, ella aprendio que esos colores encendidos no son precisamente augurio de una buena comida". Nada impresionante quizas?.

Algunos animales como el lenguado (vease el magnifico poema de Jose Watanabe) adquieren caracteristicas fundamentales dentro de su aspiracion de sobrevivir tras permanecer mucho tiempo y "muchos individuos" en una postura determinada o en un campo o contexto determinado. Tal es asi que dicho animal no solo adquiere los colores del fondo marino, del suelo marino, si no que ademas adapto sus ojos para estar ambos del mismo lado y se volvio entre los milenios plano.

Mas, con todo, ello es por lo menos (no digo comprensible) inteligible desde el punto de vista logico, es decir, ese cambio se puede explicar como forzoso pues si uno adopta siempre un modo termina por volverse ese modo, asi que diremos de el que es impresionante pero tenemos al menos una mecanica que explicarnos para comprender su cambio de pez raso a pez platija. Cosa mas compleja seria intentar abstraernos para comprender como es ultraconciente de su color
versus el del fondo marino y luego obtener el otro trans generaciones del mismo.

Pero volviendo al tema del primer parrafo: Como es posible que un animal o la naturaleza en el pueda siquiera intuir la necesidad de un cambio del sabor de su carne? Como, la necesidad de volverse venenoso para el sistema digestivo de su depredador? Como la pava por ejemplo puede obtener un sistema de sosten (esqueleto oseo cartilaginoso) a manera de astillas para dificultar su ingestion?.




Pues simplemente NO he oido jamas explicacion ni remotamente al mecanismo que genera estos cambios filogeneticos en los animales, incluso en los vegetales. Solo me queda pensar en una ultraconciencia natural que no termina de ser una conciencia pues ella tendria que llamarse forzosamente dios, lo cual tampoco es evidente.